jueves, 14 de noviembre de 2013

Una emancipada sin memorias

Hoy, que he tenido la oportunidad de ver a una persona llorando por la incapacidad para poder expresarse, para recordar aquello que en otros días ocupó su mente y su tiempo de ocio, para poder leer y entender cada frase que cae ante sus ojos, para poder reconocer a todas las caras familiares que se le presentan y que le muestran su apoyo y compañía...Hoy, que he tenido la oportunidad de ver a alguien con brillo en la mirada, en la que se intuye la desesperanza, el saber que algo ocurre y que no tiene fácil solución...aún no es el momento para la aceptación, pues ahora llega la incredulidad ante lo que está pasando, la tristeza a pesar de los ánimos cercanos, la sensación de que algo le está ocurriendo y que probablemente, y a pesar de la ausencia de sus conocimientos de medicina, sabe que no tiene buena solución a corto plazo. Lo sabe, pero no lo quiere aún aceptar. Lo intuye, pero no lo quiere aún confesar. Lo siente, pero aún no lo es capaz de expresar, tan sólo prefiere llorar; llorar y en silencio gritar y esperar...

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